A. La destilación
El primer paso para la elaboración del brandy es la destilación
de vinos (fundamentalmente, de las variedades de Airén y Palomino) para
la obtención de los correspondientes aguardientes u “holandas”.
Los vinos se transforman en aguardientes mediante la destilación
que tiene lugar en alambiques y alquitaras de cobre. Durante este aparentemente
sencillo proceso, se calienta el vino para que entre en ebullición en
la caldera y los vapores resultantes son conducidos hasta un serpentín
refrigerado donde vuelven a condensarse.
Los aguardientes conseguidos de la destilación se someten
a un proceso de envejecimiento en vasijas de roble que anteriormente han contenido
Vinos de Jerez. Los aromas del vino jerezano inundan el aguardiente con sus
cualidades, dando como resultado el Brandy de Jerez.
El proceso de elaboración y envejecimiento se lleva
a cabo, única y exclusivamente, en el marco de Jerez y son vinos jerezanos
los que transmiten, a través de las botas los distintivos aromáticos
y gustativos a las holandas empleadas.
B. Las vasijas
Prácticamente, todas las vasijas (llamadas "botas" en la zona
de Jerez) empleadas para el envejecimiento del Brandy de Jerez son de roble
americano.
Se exige que las botas hayan contenido Vino de Jerez durante
al menos tres años. Es la forma de asegurarse de que la madera se haya
impregnado de las características y sabores propios de ese vino. Así,
en el caso de emplear botas que hayan contenido Fino, el resultado será
un brandy seco y claro de color; pero si las botas fueron de Amontillado u Oloroso,
el brandy tendrá un color ámbar y un sabor equilibrado, siendo
más oscuros y dulces si las botas empleadas contuvieron Pedro Ximénez
o Cream.
Las botas más adecuadas deben tener una capacidad entre
500 y 600 litros, medida que equilibra el líquido contenido con la superficie
de madera necesaria por litro.
C. El Sistema de criaderas y solera
Es el complejo y exclusivo sistema de envejecimiento tanto
del Vino como del Brandy de Jerez, consistente en un determinado número
de botas colocadas en filas superpuestas clasificadas en función de su
vejez. Se denomina Solera a la fila de botas que está más cerca
del suelo y de la que se extrae, periódicamente, una fracción
del contenido con destino al embotellado. El volumen extraído de las
botas que constituyen la Solera se repone con igual cantidad procedente de la
fila inmediatamente superior, denominada primera Criadera.
A su vez, el volumen extraído de ésta fila se
repone con el brandy procedente de la segunda Criadera; y así sucesivamente,
hasta la última criadera o escala que incorpora los aguardientes de vino
más jóvenes.
A diferencia de otras bebidas espirituosas que permanecen
todo el tiempo en un mismo recipiente -es el llamado envejecimiento estático-,
el Brandy de Jerez va pasando por varias vasijas -envejecimiento fraccionado-,
experimentando una mayor oxigenación por los continuos trasiegos que
aportan también mayor uniformidad en cuanto a su color, aroma y sabor.
Como resultado de todo ello, cualquier Brandy de Jerez, independientemente de
su edad, contiene componentes con una vejez muy superior y una complejidad característica.
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