Etapa Árabe
La dominación árabe da comienzo en el año
711 y, en el caso de Jerez, se prolonga durante más de cinco siglos.
Se trata de un período especialmente interesante de nuestra historia;
mientras que el resto de Europa se encuentra sumida en la más oscura
Edad Media, en la España musulmana florece el arte y la cultura: científicos,
filósofos, artistas, etc.
A pesar de la prohibición coránica, la producción
de pasas y de alcohol sirvieron de excusa para el mantenimiento de la industria
vitivinícola. Además, los escritos de la época nos demuestran
el consumo de vino por parte de cierta élite cortesana.
El mapa adjunto, obra del siglo XI del geógrafo Il Idrisi,
muestra el nombre árabe que durante todo este tiempo recibió la
ciudad de Jerez (pronunciado Sherish).
Etapa Cristiana
Tras la reconquista de la ciudad por el rey Alfonso X, en 1264,
comienza un período tumultuoso para la ciudad de Jerez y todo su entorno.
La vida en la frontera entre los reinos cristiano (Castilla) y musulmán
(Granada) supone largos años de violencia, así como también
períodos de pacíficos intercambios comerciales. La ciudad, rebautizada
como Xeres, recibe como otras muchas poblaciones de la región el sobrenombre
“de la Frontera”.
Desde el mismo momento de la Reconquista, las autoridades cristianas
protegen y fomentan la industria vinatera local, que a pesar de las numerosas
vicisitudes, crece de forma considerable.
Como en el caso de otras muchas regiones vinícolas históricas,
nuestro vino se desarrolla en gran medida gracias a su proximidad a importantes
puertos de mar. El vino era por aquel entonces una parte esencial en el avituallamiento
de las naves: como alimento de la tripulación, como paga en especie,
como forma de prevenir el escorbuto, y además como lastre ideal ya que
los barriles se rellenaban de agua a medida que se consumía el vino.
Participa así el Vino de Jerez en algunas de las expediciones históricas
de la época: el segundo viaje de Colón a América, la primera
vuelta al Mundo de Magallanes…
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