El Marco de Jerez presenta horizontes abiertos, suavemente ondulados, en los que
hay que destacar la singularidad de su tierra blanca: la "albariza"
(alba significa blanca en latín). La albariza es la tierra más idónea
para la producción de uvas aptas para la elaboración del Jerez y
la que proporciona los vinos de mejor calidad.
La roca albariza es una marga blanca y orgánica formada por la sedimentación
de las aguas de un mar interior que cubría la comarca en el periodo Oligoceno.
Es rica en carbonato cálcico, arcilla y sílice. La albariza tiene
un alto poder retentivo de la humedad, almacenando la lluvia caída en
invierno para nutrir la cepa en los meses secos.
Existen en el Marco otras variedades de tierras también destinadas a
la producción de Vinos de Jerez, aunque en porcentajes menores, llamadas
"barros" y "arenas".
Tradicionalmente los viticultores jerezanos dividen la zona de producción
en "pagos", considerándose como tales a cada pequeña
zona de viñas, con tierra y mesoclimas
homogéneos, y delimitadas por accidentes topográficos. Algunos
pagos famosos son los de Carrascal, Macharnudo, Añina, Balbaina…
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