La historia del Vino de Jerez se remonta al tiempo de los
Fenicios, pueblo de comerciantes originario del extremo este del Mediterráneo
(al actual Líbano), quienes hacia el año 1000 antes de nuestra
era fundaron la que es considerada como la ciudad más antigua de Europa
occidental: Cádiz.
No lejos de Cádiz fundaron los fenicios algunos siglos
más tarde otro asentamiento, llamado Xera, que constituye la primera
referencia a lo que hoy denominamos Jerez. (En las proximidades de la actual
ciudad de Jerez se descubrieron hace algunos años unos lagares fenicios
que demuestran la existencia de una industria vinícola desde el año
700 a.C.)
Durante los siglos posteriores, la presencia de griegos, cartagineses
y romanos no hizo sino desarrollar aún más la industria vinícola
local.
Sin duda, fue con la dominación romana, que da comienzo
en el s. II a.C., cuando los vinos de “Ceret” comienzan a ser auténticamente
conocidos y apreciados fuera de nuestras fronteras.
No solamente en Roma, sino también en otros lugares
del Imperio tan alejados de la metrópoli como las propias Islas Británicas,
se han descubierto ánforas romanas con las inscripción “Vinum
Ceretensis” (por motivos fiscales, las ánforas de transporte se
grababan con la referencia de la mercancía correspondiente).
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