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La concentración aromática obtenida a través
del sistema de criaderas y solera, reflejada en la profundidad de su color caoba,
convierte al Vinagre de Jerez en un condimento sin parangón en la gastronomía
universal. Tan sólo unas gotas de este vinagre son suficientes para transformar
los alimentos en toda una fiesta para los sentidos. Su aroma, punzante pero
armónico, nos transporta al interior de ese mundo mágico de las
bodegas, en el que la luz tamizada por esterones de esparto ilumina apenas el
roble de las botas. En el paladar, el punto de acidez contrasta con su sorprendente
redondez, adquirida durante los años de soleraje.
Si la elaboración del Vinagre de Jerez es un arte,
su uso en la gastronomía también requiere un conocimiento sobre
las características de este condimento y sus reglas de uso. Sus posibilidades
son inmensas, como se han encargado de descubrir los principales chefs de todo
el mundo, pero su potencia aromática, su extraordinario grado de concentración,
exige una dosificación cuidadosa.
En ensaladas, en el aderezo de platos de todo tipo, en guisos
y salsas, unas gotas de Vinagre de Jerez constituyen ese componente mágico
que transforma y da carácter a las más variadas propuestas gastronómicas.
Es un condimento esencial para la preparación de vinagretas, para maceraciones
o marinados; para la elaboración de salsas frías como la mayonesa
o la mostaza; o salsas calientes, preparadas a base de reducción.
A continuación presentamos algunas recetas creadas
por las principales figuras de la gastronomía española, que muestran
la enorme versatilidad del Vinagre de Jerez como ingrediente protagonista en
todo tipo de platos.
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